Elena Benítez fue la
primera malagueña en acudir a unos Juegos Olímpicos, a los de Seúl (Corea) en 1988, abriendo un camino que después seguirían otras.
A partir de ahí, se inició su carrera olímpica, a la que hay que añadir títulos de España, de Europa y mundiales.
Fue campeona del mundo en 1999 y de Europa en Helsinki 1996 y Eindhoven 1998. Ha ganado tres veces la Copa del Mundo.
Desde octubre de 2013, el
Palacio de Deportes de San Pedro Alcántara lleva su nombre en homenaje a su brillante trayectoria deportiva, que tuvo su punto culminante con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992.
Estuvo 14 años trabajando en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de
San Cugat (Barcelona), tiempo en el que fue entrenadora de la Federación Española de Taekwondo.
Ha acudido a
nueve Juegos Olímpicos. Tres como deportista (Seúl 88, Barcelona 92 y Sidney 2000) y seis como entrenadora o directora técnica: Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012, Río de Janeiro 2016, Tokio 2020 y París 2024.
La sampedreña Elena Benítez recibirá este viernes, 28 de febrero, la
Medalla de la Ciudad junto a otros dos deportistas, el ciclista Luis Ángel Maté y el boxeador Ayoub Ghadfa.
- ¿Qué supone recoger la Medalla de la Ciudad?
- Es un reconocimiento bonito, emocionante, siempre tiene un plus que sea en tu ciudad. Premia toda una carrera deportiva en todas las facetas.
- En el segundo gran homenaje, porque desde 2013 el Palacio de Deportes de San Pedro lleva tu nombre.
- El pabellón fue muy entrañable, muy especial, y creo que la Medalla de la Ciudad está a la misma altura.
- Este año la condecoración es para tres deportistas, algo que no había ocurrido.
- Es un honor recoger la medalla con dos deportistas de tanto nivel. Venimos de un año olímpico, que siempre hay un poco más de reconocimiento, todo el mundo se vuelca más con el deporte.
- ¿Conoces a Ayoub Ghadfa y a Luis Ángel Maté?
- Con Ayoub coincidí en los Juegos Olímpicos de París y también el pasado mes en la feria de turismo Fitur. Con Luis no he coincidido. Son dos grandes deportistas, con una gran trayectoria. Uno joven, en plena explosión, y otro que se ha retirado hace poco. Somos de distintas franjas horarias.
- Estás viviendo una época de reconocimientos, en mayo del año pasado te entregaron la Orden Olímpica.
- Creo que es la más alta distinción del Comité Olímpico Español, espero no equivocarme. Premia la aportación a los juegos olímpicos. Al final, por pesada, porque llevo nueve juegos, habrán dicho 'vamos a darle algo', pero al final la labor no es solo mía, sino de toda la gente que apoya para llegar hasta ahí.
- También participaste en un homenaje a los deportistas de Barcelona 92.
- Fue muy bonito, cada cierto tiempo el Comité Olímpico organiza actos así. Yo suelo ausentarme de estos eventos, me gusta un perfil bajo. Al final me pidieron que fuera y hasta me entrevistaron en directo. Había gente a la que no la veía desde entonces, más de 30 años. Me emocionó mucho.
- ¿Cómo ha cambiado el deporte español desde 1992?
- Ahora es otra cosa, hemos ido a más. En medallas no se ha superado, pero no siempre se puede valorar todo por las medallas. Hay mucho trabajo y crecimiento detrás, mucho aprendizaje. La cantidad de deportistas, la tecnología, la especialización, los métodos de entrenamiento, y ya no digamos el 'boom' del deporte femenino. Si hace 10 años me preguntas dónde iba a estar el fútbol femenino hoy, no nos lo creeríamos. Ha crecido todo mucho.
- ¿Dónde tienes la medalla de oro de Barcelona?
- La tengo en casa, detrás de una puerta de un armario, en el salón. No está a la vista, tengo que mostrarla yo.
- ¿Cuál es la medalla o trofeo a la que tienes más cariño?
- La de los Juegos de Barcelona, claro, pero también el oro del Mundial de Canadá (1999) y la de oro en la Copa del Mundo de El Cairo (1997), por lo que supuso y también por la forma de la medalla, que es un cartucho de jeroglífico egipcio, muy bonita.
- ¿Cómo una niña de 14 años empieza a hacer taekwondo en San Pedro Alcántara?
- Me gustaban las películas de Bruce Lee, eso lo primero (ríe). Camino al instituto estaba el club y yo me quedaba embobada mirando porque me gustaba lo que hacían, yo quería practicar un arte marcial. Ana Millán empezaba con un grupo nuevo y Raúl Vázquez me dijo que llevara el chándal y probara y aquello fue un flechazo.
- ¿Probaste otros deportes?
- Hice atletismo, nos llevaron un día a Marbella a la playa y dije que eso no era lo mío. Luego baloncesto, estuve un tiempo jugando en el Marbésula, pero todo el mundo crecía y se hacían más altos y yo no. Luego me pasé al balonmano. Pero lo que me gustaba eran las artes marciales.
- ¿Cuándo te das cuenta de que vas a hacer carrera en el taekwondo?
- En las 24 Horas Deportivas de San Pedro me dieron mi primera paliza, la primera vez que competía, y dije que aquello no podía quedar así. Empecé a entrenar un poco más en serio, pero yo no quería competir, quería hacer deporte, en el club me lo pasaba bien y me gustaba el ambiente. Cuando me fui a Granada a estudiar lo primero que hice fue buscar un gimnasio para poder competir. Salí al campeonato regional, de ahí me fui al de España y, el poder de la ignorancia, lo gané. Ahí me dijeron que me fuera haciendo el pasaporte.
- Te tuviste que ir a Barcelona para seguir progresando.
- Fue en 1986. El seleccionador me dijo que tenía que ir a un centro de alto rendimiento. Prefería Madrid, pero como él estaba en Barcelona me fui para allá y empezamos a preparar los Juegos Olímpicos de 1992. Y a partir de ahí 12 años como deportista, 12 años de entrenadora y llevo 10 como directora técnica, todo apunta a que me faltan dos (ríe).
- ¿Cómo ves el taekwondo en el municipio? ¿Puede salir otra Elena Benítez?
- Hay varios clubes, y también de taekwondo ITF, que es una disciplina asociada. Algunos trabajan bastante bien, tienen entrenadores implicados. Además, la Federación Andaluza está haciendo buen trabajo, pero no es fácil sacar buenos deportistas. Tendrá que pasar tiempo.
- De los tres Juegos Olímpicos como deportista, ¿con cuál te quedas?
- Barcelona, sin duda. Porque fueron en casa y por el resultado (medalla de oro).
- ¿Y de los otros seis como entrenadora y directora técnica?
- Como entrenadora, sin duda Londres 2012, que fue la explosión del taekwondo español, eso fue apoteósico para mí, para los deportistas y para la Federación. Y como directora técnica, los de Tokio 2020. Esperaban que fueran mejor los de París 2024, pero las cosas no salieron como queríamos.
- Con la perspectiva del tiempo, ¿qué pasó en París?
- El ciclo fue espectacular, para enmarcarlo, clasificamos cuatro deportistas para los juegos, eso es muy difícil. Son cuatro años en campeonatos, viajando por todo el mundo, para hacer el ránking. Logramos dos diplomas, pero teníamos expectativas de medallas, había apuestas muy claras. Es como si corres un 1.500 y vas todo el rato primero y en los últimos 100 metros te pasan tres rivales. La sorpresa más grande fue Adriana (Cerezo), creo que la presión pudo con ella. Los deportistas lo dieron todo, pero faltaron los detalles.
- ¿Cuál es la labor de la directora técnica de la Federación Española de Taekwondo?
- Gestionar el presupuesto y hacer planificación para que los deportistas tengan todo lo que necesitan para llegar a la excelencia y conseguir éxitos. Facilitarles a ellos todo. Trabajo con un equipo gestionando la alta competición. Así llevo desde 2014, cuando regresé a San Pedro Alcántara.
- ¿Cuáles son los próximos retos del taekwondo español?
- La prioridad son los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, conseguir medallas, todo está enfocado a eso. En el camino, tenemos distintas competiciones. Iniciamos el ciclo olímpico y este año tenemos el Campeonato del Mundo en China.